Archivos para 15 febrero 2012

¿CRISIS O APARTHEIT?

Reflexiones personales

 

La noche de anoche, final del Día San Valentín, trajo   a mi barrio, bautizado con el nombre de  otro santo mucho más modesto, al cual acudimos solo cuando escuchamos al  prójimo estornudar,  el desesperado clamor de quienes lo han dado todo y ahora sienten en sus carnes la mordida de esa fiera denominada crisis, disfraz que sirve para enmascarar la voracidad de los bancos, la corrupción de la clase política y a la corta, el asesinato perpetrado contra otra entidad reconocida como Sistema de Valores.

El populoso y humilde barrio madrileño de San Blas, concebido para obreros,  me hizo testigo de su primera manifestación contra el desahucio:

-“Mañana a las once Patricia y sus dos hijos pequeños van a ser desahuciados.  ¡Vecino, despierta, esto pasa en tu puerta!”

-“¡Primero nos dejaron sin trabajo y ahora nos dejan en la calle para que el banco tenga otra casa más! ¡Vecino, despierta, esto pasa en tu puerta!”

San Valentín me dejó en vela en mi apartamento de San Blas, con el corazón en un puño y la cabeza dando vueltas, padeciendo por anticipado la Noche de Walpurgis, con perdón de Santa Walburga de Heidenheim que, donde esté, debe saber muy bien de qué van esas cosas.

Pasando del santoral al dorso, anticipo que conozco muy bien mis limitaciones: entre ellas destacan mi pésima relación con los números, sobre todo si vienen estampados en billetes, y mis precarios conocimientos de economía. Aclarado esto, por más que busco, leo, investigo y me “como el seso”,  de esta Crisis –usaré la mayúscula- solo distingo su perfecto diseño. La mayor dosis de luz al respecto se la debo al eurodiputado inglés Nigel Farage, a quien agradezco su empuje y valentía.

Desde hace años comencé a notar como, poco a poco, los más importantes centros de la capital española “barrían”, con subidas de precios y elevadas cotas de estandarización, a las llamadas clase media baja y clase obrera hacia la periferia, creando cinturones económicos del mismo modo en que antes se fabricaban murallas o  residenciales.

Luego, los siempre útiles medios de comunicación oficiales y oficializados, empezaron a hablar del “problema de la crisis” y el miedo ablandó los tejidos mucho antes de que  aparecieran los síntomas de la enfermedad social. El terreno estaba abonado, teniendo en cuenta que el miedo es el máximo inhibidor de la voluntad.

Dicen los que saben, que los conflictos comienzan cuando se deja de ser lo que se Es para tratar de ser algo o alguien diferente. Este principio puede aplicarse a los países europeos que llevan la peor parte en el asunto Crisis, esto, dicho en cubano, sonaría, más o menos como: “A la fiesta´e los caramelos, no pueden ir los bombones.”

Las piezas del juego están colocadas como lo estuvieron en los años treinta del pasado Siglo, mostrando un retablo bastante parecido a los albores de la Segunda Guerra Mundial, solo que esta vez, al menos por el momento,  no son cañones, sino billetes, los que pelean en la primera línea del frente de batalla.

¿Por qué la Crisis se manifiesta con mayor crueldad en países como Grecia, Portugal, Italia y España? Sin contar a Bélgica, Holanda y Chipre, que acaban de  apuntarse al coro de la recesión.

Creo que la respuesta se halla en el mismo lugar de la pregunta: sencillamente, los dones de Grecia, Portugal, Italia y España, nada tienen que ver con los de Alemania y Francia, por citar  las dos locomotoras más visibles en la Comunidad Económica Europea.  El Lazarillo de Tormes jamás pudo ser escrito en Berlín ni El anillo de los nibelungos compuesto por Joaquín Rodrigo. Ni mejores ni peores.

Por temor al poder del Marco alemán   se  violó el principio de las diferencias y en virtud de ese mismo temor, se ha caído en la trampa más allá de las ingles porque, ni geográfica ni culturalmente somos iguales, ¿o es que de verdad estamos pensando en que podemos  llamar Frau Carmen a Carmen la de Ronda?

¿A dónde iremos a parar? ¡Ojalá tuviera la respuesta! Es muy curioso ver que el fuego comienza en el mismo lugar del mundo donde comenzó lo mejor de nuestra civilización. Ver Atenas arder es el equivalente al “Ardió Troya” que usamos cuando queremos ilustrar el final de algo importante.

No sé si esto es una conspiración de grandes poderes que luchan por la hegemonía global pero, si así fuera, ¡vaya bobada!, porque no entiendo a qué poder se refieren ¿al del viento?, ¿al del polvo que somos y al que debemos volver?  Mi aprendizaje me ha mostrado que nadie, absolutamente nadie, tiene ningún poder en esta tierra, ni en ninguna otra en caso de que existiera.

Lo que sí parece seguro es que hay muchos equivocados que tienen más cuchara que boca y más plato que estómago y quieren, en su profunda ignorancia, tragárselo todo sin tener en cuenta la estrechez del orificio de salida y, en penúltima instancia, que tenemos, si decidimos despertar, la capacidad de abrirnos de codos y entonces sí que se arma el despelote ¿de dónde van a sacar ganancias si desaparecen las clases medias alta o baja y la clase obrera?

La armonía y la paz no se encuentran en ningún extremo, ni en la opulencia ni en la pobreza, así es que, como dice Elías, mi nieto, con esa sabiduría nacida de la inocencia:   “No mi´mpujes, que ti caes.”

 

 

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