Eras, mitos, modelos y extrapolaciones II

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Otro de los mitos, visto como objeto de deseo para decorar nuestras maltrechas vitrinas, es el del Premio Nobel por la Paz, sin embargo para nadie es secreto que la paz no se logra con premios y que en particular este codiciado galardón es bastante equívoco en sus elecciones y constantemente ha eludido las propuestas en lo referente a Cuba. Es mejor, a mi entender, no disgregar la energía en este sentido porque, en realidad, sólo creamos divisiones sobre merecimientos más o menos. La que suscribe no apoyará ninguna propuesta al respecto por valiosos que sean los esfuerzos que se hayan realizado individualmente; no, hasta que la paz sea un hecho, se eviten las guerras y las propuestas o programas políticos reflejen claramente una intención de saneamiento a fondo de la dolorosa realidad cubana.

Mirar para casa es saber que cada vez que acusas y señalas a alguien con un dedo, no ves que tres de tus propios dedos están apuntando directamente a ti, o sea, a nosotros, a nuestro entorno. Si lo hiciéramos, nos percataríamos de la Quinta Columna del régimen que ocupa prácticamente todos los lugares claves en el extranjero en cuanto a medios de comunicación se refiere, o sea, están en primera línea para soliviantarnos, empujándonos a actuar de manera reactiva cada vez que los Castro necesitan una de sus guerritas mediáticas. Por otro lado, supongo que los habrá, pero no conozco a ninguno de los que han arriesgado la piel y la libertad dentro de la isla, que esté ocupando un lugar de importancia tanto en el terreno político como en dichos medios siendo, por alguna razón, los que gozan de probada trayectoria castrista los que salen a las democracias ya con un influyentes puesto de trabajo en el bolsillo. Esto es verdad, le duela a quien le duela: para los expresos, en su mayoría, basta con calificar como fontaneros, chóferes, etc. ¿En qué radica este posicionamiento tan discriminatorio como sospechoso? En primer lugar, las democracias del mundo están anquilosadas y sólo mueven las lenguas hacia la izquierda o hacia la derecha. Han dejado de ser en la medida en que han dejado de crecer y renovarse, quitándole al término mismo la flexibilidad expansiva que encierra. Un estado verdaderamente demócrata está obligado a permanecer alerta en sí mismo, vigilar sus alianzas porque es demasiado llamativo que hoy se reciba con honores y desfiles a un tirano como Gadafi y pasado mañana se descubra que ¡oh!, está masacrando al pueblo libio. Así sucede con todo, porque donde hay intereses económicos es muy difícil que la democracia pueda cumplir con su papel real. La no injerencia en la política interna del resto de los países, además de una gran mentira, es un comodín muy socorrido.
Hablo de estos temas porque, aunque no lo parezca, nos atañen directamente a nosotros, los cubanos. Saber dónde tenemos los pies nos ayudará a asentar las cabezas.

Es inevitable sentir una profunda frustración cuando estos hechos nos golpean el rostro con la ferocidad de una piedra. Hemos visto desaparecer generaciones de cubanos valiosos; nacer generaciones de cubanos desorientados bajo la férula de una dictadura que bate récords de permanencia, crueldad y, encima, tras haber convertido nuestra patria en un circo sangriento al que asisten los curiosos y los aburridos, los necesitados de “nuevas experiencias”, quienes aplauden aceptando lo que se cocina detrás de sus telones, se marchan a sus países rellenos de sexo barato, paisajes de tramoya y humo de Cohíbas, para seguir disfrutando de las prebendas propias de quienes dicen ser de “izquierdas” y se alimentan a la “derecha”. Cuando el circo pierde novedad, callan, sellando un pacto con la ignominia. Y nos dejan para que lidiemos con las fieras. Aquí no hay ni un rastro de inocencia. Ninguno podrá decir que era inocente porque no lo sabía.

Nuestros hijos fueron naciendo con el virus del miedo y la obediencia. Los que logran marcharse deben pasar tiempo trabajando en su propia desintoxicación. Quienes han tenido que permanecer en la isla no les alcanza el tiempo más que para garantizar la subsistencia y sub es, y será siempre, “por debajo de”, eso conduce a la toma de decisiones o tibias, o desesperadas, lo cual no es un buen terreno para que germinen y se asienten resultados en bloque que deberían generalizarse para crear un patrón de conducta consecutivo y consecuente.

Hemos visto de todo. Todo lo hemos padecido y no obstante, el tiempo continúa haciendo su trabajo: los dictadores envejecen, pero nosotros envejecemos a la par sin que la solución a nuestro conflicto se vislumbre en el horizonte. ¿En manos de quién, o de quiénes, están los proyectos que nos saquen de este agujero histórico con el menor daño a nuestra dignidad? ¿Quiénes son los beneficiarios de tales circunstancias?
No me conforma la idea fatalista de que estamos solos en nuestra lucha, más bien intuyo que estamos bastante mal acompañados por quienes nos ven como peones en el tablero de sus intereses y es a esos a los que debemos detectar y exigirles: ¡Aparten sus privadas intenciones de Cuba! ¡Dejen ya de esperar bajo el árbol a que se cumpla la infame Ley de la Fruta Madura!

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  1. #1 por uncubano despierto el mayo 11, 2011 - 3:52 pm

    Hace años que espero un escrito como este, escrito por un cubano que mire mas allá de las barbas de fidel, y mas allá del ombligo propio, celebro tu lucidez y tu despertar, debes tener un monton de cubanos calificandote de comunista por decir la verdad del solitario de la casa blanca, pero somos muchos los que vivimos fuera que nos preocupan tambien los problemas de nuestros lugares de residencia, los problemas del mundo, habemos muchos cubanos que sufrimos por el pueblo palestino, mientras los catetos de siempre siguen defendiendo a israel porque segun ellos israel esta a favor de los cubanos y en contra del comunismo, a partir de ahora soy tu fiel seguidor(literario), un saludo dese barcelona

    • #2 por María Elena Cruz Varela el mayo 12, 2011 - 12:21 pm

      ¡Otro cubano despierto! ¿Quién puede decir que somos pocos o que estamos solos? Yo no me atrevería, no. Gracias a ti, por compartir conmigo tu visión. Bienvenido al Despertar.

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