SOBRE LEYES Y DES-CONCIERTOS…

Resulta curioso que, pese a su complejidad,  a los humanos se nos dé más fácil asimilar las leyes  pensadas y escritas por los hombres -en genérico,  por aquello de lo políticamente correcto- y podamos discurrir largo y tendido sobre lo que  creemos está bien o mal, es justo o injusto y hasta el grado de punibilidad de los individuos según  valoramos la magnitud del delito  y, sin embargo, nos resulta casi imposible la aceptación de leyes mucho más antiguas, más sencillas y que tienen la virtud de cumplirse las conozcamos o no; estemos o no dispuestos a aplicarlas. Están ahí, son tangibles, no hace falta tocar el arpa  a tres metros del suelo para que las Leyes del Universo  hagan acto de presencia en  cada segundo de nuestras vidas.  Por ejemplo,   la más    conocida de estas leyes universales: la Ley de Gravedad. Si empujáramos desde lo alto de una azotea al peor de los asesinos y al más santo de los mortales, ¿alguien duda que ambos cuerpos físicos, sin distinción, terminarían contra el pavimiento? Sé que es un ejemplo extremo, pero funciona y a quien no lo crea, no se le aconseja ponerlo a prueba. Pues bien, el resto de estas Leyes actúan con la misma infalibilidad, tanto, que están siendo contrastadas por los especialistas en Física Quántica.

Este preámbulo está relacionado con el des-concierto que me produce la reacción de algunos de mis compatriotas acerca de un colombianito cuya “Camisa negra” no sobrepasa la talla S  y que actuará en Cuba, en la Plaza de la “Robolución” -no sé a quién le estoy usurpando el copy right, pero ofrezco disculpas de antemano-  próximamente.  Por lo que leo y escucho, en virtud de una de esas Leyes, la de Polaridad, a este señor se le está promocionando de lo lindo  sin que le cueste un céntimo y si estaba predestinado al olvido, como es casi seguro,  a causa de la misma maquinaria fagocitadora que lo lanzó a la fama, ahora  quizá debamos soportar sus “camisas negras” unos cuantos años más, amén de la añadida  leyenda sobre  hogueras con discos y camisas.  Quiero aclarar que no  tengo nada en su contra, porque me sentiría obligada a tenerlo contra unos cuantos  miles de transitoriedades,    de esos “rellenos” que surgen entre una verdad y otra pero, lo curioso es que tampoco tengo nada a su favor. En mi círculo de intereses  ocupó un lugar menos que nulo, hasta que, claro, surgió el escándalo y con él, otra poderosa Ley: la de Atracción.

Las imágenes de la quema de sus discos dispararon en mi memoria  visiones muy similares de épocas y costumbres que nos haría mucho bien no imitar. Nada hay entre el cielo y la tierra que justifique   achicharrar libros, discos, cuadros, etc., ni siquiera por razones estéticas. Esas son actitudes que nos acercan demasiado a los procesos de la  poco santa Inquisición, al fascismo, al castrismo y a casi todos los sistemas de los que la historia tiene sobradas razones para avergonzarse.

Si el susodicho cantante está dispuesto a presentarse en Cuba y no lo podemos evitar, ¿para qué entonces darle gas a su carrera? ¿Por qué no ahogarlo promoviendo un concierto en Favor de la Democracia en la Isla en el cual intervengan lo mejor y más granado de nuestros artistas en el exilio y todos los internacionales que se respeten y deseen participar? Está visto que la basura no se tapa echándole más basura encima.

De veras no entiendo por qué nos sentimos tan amenazados  si, en cincuenta años de dictadura, se han dado en Cuba no sé cuántos conciertos, espectáculos, festivales, etc. y, por cierto, ¿qué honorables miembros del exilio de los últimos veinticincos años se atreven a jurar sobre la Biblia que jamás fueron al Festival de la Canción de Varadero, al Festival de Cine de La Habana, a los conciertos de S. R. en la misma Plaza, al ballet de A. A., al Teatro K. M. o, en última instancia, quién no movió los pies al ritmo de aquel venezolano,  cuando inflamó Cuba de arriba a abajo pidiendo que “le dieran más cable”? Vamos, señores -y señoras, por supuesto- seamos mínimamente honrados, y cuidadosos también, no debemos olvidar que, como dice el  dicho: “Rasga la piel de un extremista y te encontrarás a un oportunista”. Más serenidad y menos entusiasmo por la quemazón, la práctica demuestra que no resulta, a menos que  el efecto que algunos oportunamente estén buscando sea el de endiosar la pacotilla y, como dice  Doña Lázara, una de las mujeres más sabias que conozco: “Eso es hacerle el juego a los verdugos de “allá” o, a lo peor, hacerles caso.”  Si lo que sentencia la Doña fuera cierto, no me quedaría otro remedio que clamar a Cielo y pedir: “De la Cuba futura líbreme Dios, que de la presente, me libro yo.” Amén.

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  1. #1 por Ernesto Gonzalez-Mulet el septiembre 7, 2009 - 9:16 pm

    Amor mio tienes toda la razon una vez mas. Toda la razon!!!

    Brillante analisis el que haces.

    Te amo

    Ernesto Gonzalez-Mulet
    Alias: Tu Burumbi

    • #2 por María Elena Cruz Varela el septiembre 7, 2009 - 9:24 pm

      Gracias, Ernesto, por tu lectura y comentario

      • #3 por Ernesto Gonzalez-Mulet el septiembre 7, 2009 - 9:29 pm

        Yo leo todo lo que escribes para nutrirme de tu sabiduría y la verdad en cada uno de tus análisis tan pero tan inteligentes.

        Ah, y me fascina lo siguiente:

        “De la Cuba futura líbreme Dios, que de la presente, me libro yo.” Amén.

        Genial!!!!

        Ernesto Gonzalez-Mulet

  2. #4 por Santiago Méndez el septiembre 7, 2009 - 10:31 pm

    Felicitaciones, buen artículo.

  3. #5 por Ele el septiembre 11, 2009 - 2:14 am

    Ay, mi arquera del alma!
    Será que sabremos aprender incluso “el pasado que nos espera” que diría el poeta..?
    Vivan las abuelas milagrosas!
    Besos mil y Bendiciones, todas

    • #6 por María Elena Cruz Varela el septiembre 11, 2009 - 6:56 am

      Gracias, Ele, de eso se trata, de lo poco que sabemos y lo menos que estamos dispuestos a aprender.

  4. #7 por Arnaldo el septiembre 11, 2009 - 5:28 pm

    Dice usted bien. Escribe usted tan bien como lo dice. Alabados sean su teclado informático, su mente tan precisa y por supuesto el verso que la habita.

    • #8 por María Elena Cruz Varela el septiembre 11, 2009 - 5:55 pm

      Gracias, Arnaldo por tan elogioso comentario.

      • #9 por Ernesto Gonzalez-Mulet el septiembre 11, 2009 - 6:31 pm

        Ese comentario es sin dudas muy elogioso y sumamente sensible.

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