Respuesta sin respuestas

El debate surgido alrededor de mi más reciente artículo: Usama, vivo o muerto, ha dejado abiertos algunos interrogantes, razones suficientes para indagar, hasta donde se pueda.

En primer lugar, quiero decir, ya que no me siento en la obligación de aclarar, que el tratamiento de señor que utilizo para las réplicas, se debe al distanciamiento deliberado de las tendencias al chancleteo, del tuteo irreverente y del menoscabado término compañero, que se instauró en Cuba como otra fórmula para destruir el respeto que debe reinar entre humanos mientras continuemos habitando esta tierra.

En cuanto a que pueda yo incapacitar a alguien para ser humanista o militar, le digo al señor Orestes Lorenzo que puede sentirse tranquilo: no soy yo quien tiene poder para inhabilitar o incapacitar a nadie. Dado que las ideas no abandonan su fuente, cualquier intento de ataque iría, en primer lugar, contra mí misma y a estas alturas debe ser obvio que he aprendido a amarme lo suficiente.

En estos días he pensado mucho en poder como verbo infinitivo, lo he conjugado en todas las personas gramaticales para llegar a la conclusión de que poder es algo que nunca se tiene. No está en el pasado perfecto, ni imperfecto, ni pluscuamperfecto, como un hecho consumado; tampoco en el presente ni en el futuro. Es lo más parecido a una ilusión, tanto en su aspecto verbal como cuando lo imponemos como sustantivo. Es efímero, transitorio, tan inapresable como un quisiera o un me gustaría… El tan socorrido “Nosotros podemos” no pasa de ser una declaración de los deseos personales de alguien que incluye el mayestático nosotros para comprometernos. En fin, las palabras, habladas o escritas, son muy misteriosas y así como gozo de la voluntad de no herir ni agredir a nadie, no tengo el control para que los demás no elijan sentirse heridos o agredidos.

Pensando en el terror, terminé deambulando sobre terrenos arenosos. Vivimos subyugados por la dictadura del terror. Nos gustan demasiado las películas de “miedo”; y las tragedias, mucho más que las comedias. Cada segundo sucumbimos al terror a perder el trabajo, a ser rechazados, a no ser lo suficientemente ricos, bellos, exitosos; al cáncer, al Sida, a epidemias que van desde la A hasta la Z; a la vejez, a la soledad, a perder el crédito bancario…

La lista es tan larga, como efímero es el deseo de fabricar fortificaciones donde esconder nuestros terrores sin enfrentarlos. Somos crédulos por terror a asumir la auto responsabilidad, la cual gustosamente delegamos porque, a la larga, resulta más cómodo que otros se equivoquen en nuestro nombre. Sin embargo, no nos hacemos conscientes de que el terror es el verdadero y único amo de nuestras vidas diarias, desde que nos levantamos hasta que, aterrorizados por lo que pueda depararnos el día de mañana, intentamos dormir. ¿Dónde comenzó esta locura? Diría que con el comienzo mismo de los tiempos. ¿Quien se decide a ponerle freno? Muy lentamente, sí, pero de modo inexorable, muchos estamos saliendo de esa caverna platoniana para enfrentarnos no a un hombre, ni a un sistema determinado, sino a nuestro propio terror, a sus orígenes, que es el origen de todo lo demás. Es este caso, Usama, vivo o muerto, no es otra cosa que una declaración: un jefe terrorista muerto no acabará con el terror y puede, llegado el caso, convertirse en un aliado: a los fundamentalistas musulmanes les hacía falta un Ché Guevara y el “país más poderoso del mundo”, en un gesto de asombrosa debilidad, se los ha regalado en bandeja de plata. ¿Garantiza ese gesto el final del terrorismo armado, el cual, al parecer, es el único que identificamos, el único que nos hace reaccionar?

Cabrían otras preguntas que a su vez plantearían preguntas ad infinitum: ¿Quién tiró la primera piedra, dónde y cuándo? ¿Quién está dispuesto a replantearse la utilidad de un contragolpe antes de cargar su catapulta con piedras aún más grandes? ¿Un país “poderoso” crea enemigos “poderosos” también”? ¿Es tan “poderoso” un enemigo cuando puede ser abatido en soledad y desarmado?
Conste que no se trata de pacatería teológica, sino de pragmatismo. En algún rincón al que por terror no queremos mirar, están, acurrucados frotándose las manos, los que sin dudas se benefician de situaciones como éstas. Pero, así como un espectador del drama no puede enmendar el guión escrito por el autor por más que no le guste, sí tiene el derecho a proclamarlo a los cuatro vientos: Siempre, siempre, hay otra manera de hacer las cosas; otro modo de estar en este mundo. Ninguna fuerza exterior a nosotros mismos puede empujarnos a actuar de una sola y determinada manera, excepto, claro está, que por alguna oscura razón, esta forma de actuar nos beneficie. ¿En qué sitio escondimos al terrorista que habita en cada uno de nosotros?

Al final, podrán tocar la música que quieran, pero no obligarnos a bailar ni a aplaudirla. ¿Qué seguridad hemos ganado en los últimos días? ¿Qué aspecto del terror hemos podido derrotar?

  1. #1 por GABRIEL AGUADO el mayo 10, 2011 - 7:19 am

    Doy gracias a dios por haberte encontrado en este infinito mundo cibernetico en el que no se si estoy navegando o naufragando,pero de igual forma lo agradezco pues las ” casualidades” se q’ no existen
    y como cuando te encontre en la vida real cambiastes mi vida en esta ocasion: espero con las mismas expectativas.Muchas veces he pensado cosas muy parecidas a las q’ dices en este articulo,pero
    tu tienes el talento de ponerlas en blanco y negro
    TE QUIERE MUCHO TU HERMANO DEL ALMA
    GABRIEL AGUADO
    GRACIAS MUCHAS GRACIAS A DIOS PORQUE EXISTES Y POR DARME LA OPORTUNIDAD DE CONOCERTE.RESPONDER.

    • #2 por María Elena Cruz Varela el mayo 12, 2011 - 11:55 am

      Gabriel, gracias porque mi existencia está en y es la tuya, no existe mi talento si no existiera el ojo capaz de ver, el espíritu abierto e inquieto, inconforme con las papillas para tontos con las que a diario pretenden alimentarnos. No podría existir si no existieras tú y todos los que se unen en la búsqueda del despertar. También existimos presionar gracias a la presencia de aquellos que se niegan a ver con ojos propios aún a riesgo de equivocarse. A ellos debemos agradecerles la forma en que nos empujan a seguir creciendo. En particular, he aprendido tanto de ti, de tu entereza, de tu singular entrega a la Verdad de las Verdades, de la grandeza de tu humildad, que nada tiene que ver con la humillación, porque ni son, ni buscan los mismo. Para mi alma es un honor ser hermana de la tuya. ¡Namasté! ¡Gracias por la unión de nuestros caminos!

  2. #3 por AdriáN el mayo 10, 2011 - 4:04 pm

    Se puede decir más alto pero no más claro… Lúcida como siempre y precisa!!!! Te celebro y te acompaño en la contienda compañera (de su etimología compartir el pan atravesando ese desierto)!!!!!! Complice y Aliada!!!!

  3. #4 por julito el mayo 11, 2011 - 4:02 pm

    Maria Elena, gracias por salirte de la manada, gracias por demostrarme que somos mas de los que a veces puedo contar, gracias por tu claridad meridiana, sé que muchos catetos floridus pensarán que estas cambiando demasiado, que ahora atacas al solitario de la blanca casita, pero eres mas que eso, eres una cubana muy grande

    • #5 por María Elena Cruz Varela el mayo 12, 2011 - 12:25 pm

      No importa, amigo, a todos nos llega el momento de abandonar la manada, nadie goza de suficiente especialismo para no hacerlo. Tarde o temprano despertarán para sorprenderse con la tremenda belleza de lo que somos. El dueño del tiempo y el espacio así lo dispuso y créeme, no existe ninguna otra voluntad que pueda disponer lo contrario. Un abrazo, a ti, que también has escapado de Matrix.

  4. #6 por Rafael el mayo 11, 2011 - 7:01 pm

    Excelente Adrian,hermano, no tienen desperdicio tus reflexiones. Abrazo Queve

  5. #7 por Rafael el mayo 11, 2011 - 7:06 pm

    El mensaje anterior fue a Adrian por hacernos conocer tu articulo que esta super. Gracias por la lucidez. Queve

    • #8 por María Elena Cruz Varela el mayo 12, 2011 - 12:28 pm

      ¡Gracias en nombre de los dos y en lo que a mí respecta! Un abrazo y Bienvenido.

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